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¿Y qué pasa si Guardiola se retira?

Por Manuel Paz Soldán

 

El mundo fútbol, así como la vida misma, se ha convertido en una maquinaria gigante donde cada día hay más cosas por hacer y la presión es siempre mayor por llegar a la perfección. A Guardiola también le tocó y aunque a sus cortos 46 años su camino como entrenador parecía largo, todo hace indicar, según sus propias palabras, que no habría “mister” para tanto rato.

Barcelona, Bayern Múnich y Manchester City (en la actualidad) son los tres equipos que han tenido en el mando a Pep y en donde se reúnen ocho años de una carrera brillante cargada de títulos. Si con los culés instauró un fútbol arte cargado de virtuosismo, belleza y trofeos, que enamoró aún más a los amantes del fútbol, lo venidero no resultó ser precisamente lo que muchos esperaban según los entendidos, aunque mezquino sería no reconocer el estilo que instauró en el cuadro muniqués, donde combinó la demolición y la lírica, la eficacia con el talento. Lo que está viviendo con el City inglés es parte de un proceso de adaptación. La Premier no es fácil.

En estos tiempos estamos acostumbrados a ver en el fútbol de élite a sexagenarios entrenadores desfilando por los mejores equipos y selecciones – imposible no recordar a Alex Ferguson al mando de los Red Devils por 27 años o a Marcello Lippi levantando la Copa del Mundo en el 2006 con casi 60 almanaques encima, y como olvidar  a Vicente del Bosque quien hasta hace poco estuvo al mando de la “Roja”, llevándola incluso a la mejor performance de su historia- es por esto que las últimas declaraciones del de Santpedor han causado tanto revuelo y dudas: “Estoy acercándome al final de mi carrera como entrenador”, no hay mucho que analizar en estas palabras, pues parece una decisión tomada aunque si nos queda pensar cuales serían los motivos que apresurarían una “jubilación” por decisión propia de uno de los entrenadores más importantes de las últimas décadas.

Cuando leí su biografía hubo algo que llamó mi atención: el libro que recogía declaraciones del Pep citaba que en su estancia en el  cuadro blaugrana, el 80% de su energía se iba en lidiar con la prensa, los directivos, representantes de jugadores, los egos de los futbolistas, el vestuario y demás, mientras que el 20% restante quedaba para su función de estratega. No dudamos que en su época del Bayern Munich la situación debe de haber sido similar y aunque no consiguió la tan preciada Liga de Campeones, inadmisible sería negar su legado. Fue muy criticado al final de su período, se dijo que la Bundesliga eran mero trámite y que el real termómetro era la Copa europea, pero basta darle una mirada a la tabla en la liga alemana para darse cuenta que Ancelotti no se la lleva fácil y que, tal vez y solo tal vez, se menospreció el trabajo de su antecesor.

A algunos les puede gustar sus métodos y a otros no, tal vez aquella desmedida pasión por la perfección, el enorme compromiso con su equipo y la relación casi paternalista con sus dirigidos lo puede estar llevando a  un agotamiento extremo, a un desgaste que le está pasando la factura y lo lleva a creer que su tiempo en el fútbol está por terminar. Su plan es completar el contrato con el City y esperar una oferta tentadora, sino buenas noches y eso es todo.

Quién sabe si para aquel entonces vuelve a sonar aquella propuesta que hizo tímidamente la Confederación Brasileña de Fútbol de tener a Guardiola como entrenador de su selección, que en su momento sonó a utopía. Aquella vez los más puristas se escandalizaron al pensar que un extranjero pudiese volver a estar al mando de los pentacampeones del mundo, y digo volver pues hace más de cincuenta años un argentino llamado Filipo Núñez estuvo al mando de la verdeamarela. Igual, hay que estar preparados pues uno nunca sabe qué sorpresas le tiene el destino.